viernes, 29 de octubre de 2010

Conversaciones con el regente de los Cielos…! By Jorge Sors. 29/10/10.

Conversaciones con el regente de los Cielos…! By Jorge Sors. 29/10/10.


Tras escapar de aquella pesadilla que duraría algunos años, y reencontrar el sendero hacía una vida mejor, recompuse mi alma, lavé mis ojos cansados y seguí adelante. Siguió el ritmo constante y la melodía que acompañaba el transitar de las horas, que disponía acordes según se presentara el momento y las situaciones a lo largo de las actividades que seguían durante el día.
Aquel momento sigue casi intacto, guardado durante un largo tiempo, y que solo fue develado para algunos a quien consideraba que podían recibirlo como una muestra de la inmensurable fuerza que rige el universo y acompaña nuestros pasos por más largo o corto que sea nuestro transitar.


Salía de mi otrora guarida pestilente, que ahora se disponía como un valle reverdecido, donde la brisa suave transitaba libremente, el sol se desperdigaba por todas las estancias purificándolas con su luz enceguecedora, aunque aún guardaba algún resquicio de afligidos pedazos, que dispersos en los obscuros rincones de tantos armarios abarrotados de trastes inservibles conformaban un rompecabezas que dibujaba residuos de momentos de profunda pena y melancolía.  
Cerré aquel centenar de cerraduras que me mantenían absorto y alejado de cualquier intruso, como cada día de aquellos marcados por épocas, mejores en algunos aspectos pero devastadoras en los que tocan más profundamente la fibra humana, me encontraba en el pasillo de mi viejo castillo rodeado de una selva de concreto, ventanas traslúcidas tras las cuales miradas penetrantes y escrutadoras se desvivían por contemplar algún momento impuro o conocer de algún secreto a voces para ser esparcido al viento causando dolor,  los pisos de redor eran de reluciente  granito envejecido pero finamente mantenido que  engalanaba  los pasos de quien los recorría, y así llegué hasta la puerta de aquel viejo ascensor que rogaba descanso desde sus entrañas, llamé solicitando su presencia y esperé.  


Se abrieron sus puertas crujiendo como siempre aquejadas por un indescriptible dolor, y allí frente a mí se dispuso aquella figura que al momento no reparé en observar detenidamente, sino que avancé y me adentré en la cabina, dije buenos días, la puerta se cerró tras marcar el botón que me llevaría a mi destino más inmediato y en ese momento el tiempo se apagó.
Por un instante me sentí abrumado, una extraña sensación me recorrió, se llenó mi alma con un inmensa bocanada de aire reconfortante, me sentí abstraído de todo, cada signo de mi propia presencia despareció, mi mente quedó en el más puro lienzo blanco, y entonces llegaron sus primeras palabras a mí, las sentí colmadas de inmensidad y como suaves caricias que delicadamente recorrían mis tímpanos, y estás fueron “hola Jorge”, me di la vuelta convencido de que vería alguna cara familiar, algún humano intrascendente que compartía las innumerables estancias de aquel enorme castillo, pero no fue así, lo primero que vi fueron sus cabellos blancos, inmaculados, cortos y bien peinados. Su rostro gentil siguió mi recorrido, unos ojos hermosos que aun siendo indescifrables transmitían una paz que podía hacerte llorar de emoción de solo mirarlos, un rostro pulcro e inmaculado, de delicadas facciones, sin barba ni bigote, pero gastado por los años. De un traje simplemente perfecto, de un caqui pulcro y soberbio, y zapatos en juego. Tras escrutar de arriba abajo aquella presencia, inmediatamente me di cuenta de dos cosas, la primera de ellas era que jamás le había visto y la segunda que me sentía profundamente conectado a él sin saber porqué ni cómo. Prosiguió en su monólogo, pues no fui capaz de articular palabras en ningún momento, es como si hubiese quedado sellada mi boca y mi lengua pegada al paladar, solo era capaz de tragar y observar con total atención. Y así me dijo, ¿Por qué vistes siempre de negro?, no sabes que ese color te aleja de tus semejantes, te aparta de la luz que el sol desde los cielos ha dispuesto para ti, absorbes todos a tu alrededor pero no reflejas nada desde tu obscuridad, aunque te guste de vez en cuando cambia, y vístete con colores vivos y aprende a llamar la atención de tu prójimo, de buena manera, reflejándote como un hombre puro. Yo como siempre llevaba mi traje y mi camisa desabotonada hasta el pecho, pues detesto las corbatas, pero como era de esperarse pues sí, vestía de negro. Luego me dijo, aprende a compartir, a dar de lo que te falta, de eso que tanto atesoras despréndete de eso y compártelo con quien lo necesite, da una limosna siempre a quien te la pida, no le niegues algo a quien se presenta frente a ti con la mirada baja, lacayo del destino y abrumado de penas, a ese dale cobijo y hazlo sentir humano de nuevo, llénalo de vida y comparte tu mesa con él. Yo solo podía tragar absorto y no podía sino observar aquella figura hermosa que me hablaba de una manera tan placentera y como si fuese un amigo de toda la vida o más.

Me dijo también, aprende a ser feliz, deja un poco la pena y la tristeza, hay momentos para llorar, y para añorar aquello que se nos va, pero no puedes ser el eterno extraviado, viviendo en un mundo de pena y de dolor, hay que sonreír, la vida te da muchos motivos para hacerlo, solo que transcurren frente a ti sin saber que están ahí, sonríe. Siempre el hombre permanece perdido en el pasado y tratando de reacomodar un futuro que para él aun es incierto e indescifrable, carece de garantías y puede deshacerse pues es intangible por completo, no aprenden a vivir el ahora, el concreto bajo los pies que da cobijo a cada paso que con ímpetu su cuerpo ordena desde cada célula que se le ha otorgado para aprender y servir, está el viento, la lluvia, las mañanas soleadas, los atardeceres, los pájaros y su trinar, los árboles que nos llenan de vida, el agua, y tantas cosas más que son tan simples y están allí dispuestas y no puede verlas con claridad.


Y así los minutos se hicieron imperceptibles, el paso del tiempo no se materializaba, sus palabras continuaron y prosiguió; aprende a valorar la vida y el tiempo que te resta vívelo a plenitud, sincera y modestamente, comparte con tu familia y con los seres que amas, se un amigo verdadero, no sabrás cuando se apague la luz que te mantiene en pié, pero aprecia cada instante, cada época de la vida tiene su esencia y hay que desenmarañar sus secretos. Si en algún momento algo que se escapa de ti te aqueja, llora y llora profundamente, deja salir esa carga que te agobia y vuelve ligero a la lucha. Y reza, la oración fortalece el espíritu y te llena, aunque sea de vez en cuando, o cuando sepas que es el momento justo, reza.
Me miró fijamente como transmitiéndome su gran energía, yo me dejé llevar y me desligué de todo pensamiento que no fuera el presente, mis oídos prestos a sus palabras siempre le siguieron atento.


El ascensor descendió quien sabe por cuanto tiempo, no hizo paradas, las cuales dentro de la rutina diaria eran habituales, pero llegó el momento que toco fondo, llegó  al destino señalado por mí, las puertas se abrieron y llegamos al lugar más reluciente y adornado del lugar, la entrada principal a mi castillo de bloques, cabillas, cemento, metal y arena.
No había nadie más en todo el lugar, un silencio que parecía imposible nos rodeo y fue cómplice de aquel momento, descendimos de la cabina y dirigimos nuestros pasos por aquel enorme pasillo que conducía hasta la entrada, ni siquiera los guardias que usualmente debían custodiar sus puertas estaban presentes. Caminamos callada y sigilosamente y llegamos hasta la puerta, yo abrí y en la calle nadie transitaba, solo éramos el y yo. Se dio vuelta hacia mí y sus palabras finales fueron:  recuerda lo que te he dicho, no olvides esta gran lección pues te servirá el resto de tu vida; estrechó mi mano en un momento eterno y me sentí renovado, respiré profundo y lo vi alejarse hasta que se perdió de mi vista.


En ese instante me volvió de un soplo la vida, me encontraba de pié junto a la puerta, viendo transitar aquel mar de gente, sumidos en vivir cada uno a su manera sus propias vidas, y me golpeó la realidad.
Me sentía aún incrédulo por la experiencia vivida, me di media vuelta y allí estaban los guardias en su acostumbrado lugar al resguardo de quien moraba en aquel enorme, lujoso y envejecido lugar.
Contemple fijamente el piso gris de mármol tratando de consolidar las ideas y de salir del trance al cual había caído sin darme cuenta, las lágrimas brotaron de mis ojos y las palabras volvieron a mi boca, levanté nuevamente la mirada, comencé de nuevo mi andar, saludé a los presentes y me dispuse a seguir con los embates del día, pero aun con aquello fresco en mi mente.


Así han pasado unos años desde aquella experiencia que aún hoy no sé explicar, la dejo como testimonio real y vivo de que hay una presencia  divina y sobre natural a la cual no todos somos capaces de acceder, que solo Dios en su inmenso poder puede darnos la gracia de vivir momentos así y compartirlos con otros para que crean en su presencia y en su divino goce.
Ahora converso con él, ya no quedo absorto ante su palabra ni mi lengua enmudece, y aunque no llega a mí una respuesta concreta, en palabras humanas, sé que me escucha y siempre responde, en las formas y situaciones en las que menos me lo espero, no ha vuelto a presentarse, pero que más puede pedir un hombre en la vida que haber tenido el enorme privilegio de conocerle.


Son solo palabras plasmadas en este lienzo virtual, pero están escritas con cada pedazo arrancado de aquel vivo recuerdo, remojado en perfumadas aguas que lo han convertido en tinta del mensaje para compartir,  y lo dejo para su consideración.
Que Dios todo poderoso les acompañe siempre y les llene de dicha sus corazones, que enjugue sus lágrimas y que les haga plenos.

jueves, 28 de octubre de 2010

Conversaciones con el regente del inframundo y del averno. By Jorge Sors. 26/10/10.

Conversaciones con el regente del inframundo y del averno.
By Jorge Sors. 26/10/10.


Un día llegaste a mí sin avisar, sin conocer de tu presencia, sin presentaciones recargadas ni preámbulos enceguecedores. No viniste sólo, te confundías entre los mortales y tu presencia se dispuso ante mí de la mano de alguien de mi confianza, era más fácil de ese modo, que hacerlo con toda la corte tras de ti, y el traje cotidiano que te representa y te hace visible ante la fugaz mirada del ojo humano.
Tus primeras palabras fueron cordiales, esos ojos penetrantes de mirada sostenida y reluciente, de un negror profundo y disidente, tendiste tu mano ante mí, la cual sujetaste con fuerza y luego de cederme la palabra por un instante comenzaste a conjugar tu verbo y tu rebuscado hablar, proyectando en mi una duda concreta que se dispuso tras hacer una aseveración directa sobre un capitulo distante en mi memoria el cual no podías conocer.


Captaste por completo mi atención, me abstraje de todo lo que me rodeaba, descuidé mis pasos y me sentí confortado por tu engañosa seguridad. Te invité a pasar y te senté en mi mesa, dispuse para ti un bocado de entrada, viendo tus pupilas clavadas sobre el habano que llevaba yo entre mis labios y desperdigando humo cual chimenea fue evidente y no hicieron falta palabras para saber que querías uno, y aunque tú puedes disponer de todo lo que desees querías que fuera yo quien te lo ofreciera. Y así continuó nuestra charla.
Durante unos breves instantes te perdiste con el humo y se dibujaron formas extrañas mientras éste se esparcía sigilosamente por el aire a nuestro alrededor, volviste a observarme de frente y comenzaste a entregarme para mi asombro un conjunto de relatos pertenecientes a mi historia pasada y contemporánea, hiciste alarde de tus dotes y armaste perfectamente la escena convenciéndome por completo de que algo sobre natural había en ti, que podías dominar tiempo y espacio, desatar nudos fuertemente sujetos del pasado y reparar los abruptos caminos del futuro. Tras dejarme completamente anonadado por tu certidumbre y la exactitud de la narrativa, y sabiendo que contabas ahora si con mi completa atención, esgrimiste tus demás dotes, desperdigaste frente a mi sobre la mesa un conjunto de objetos y piezas de extraño aspecto y me dijiste “que quieres saber”, “pregunta lo que quieras y la respuesta llegara claramente frente a ti y luego podrás comprobar si me equivoco”, viéndome tentado ante tu propuesta decidí probar, y te dije voy a preguntarte sobre cosas que ya han sucedido y sobre otras que probablemente puedan ocurrir en el transcurso de las próximas horas y así podre saber que tan acertadas son tus respuestas. Allí me dijiste, las respuestas están en ti, solo tú tienes el poder de proyectar sobre tu camino una enorme sombra que opaque tu visión y traiga la obscuridad a tu destino,  o una reconfortante lluvia que aliviane el calor sobre los agrietados suelos donde has sembrado las semillas que forjaran los frutos que te depararán en el futuro, solo tú puedes hacerlos agrios, dulces, amargos o ácidos, tu eres quien cosecha y quien recoge los frutos, así que pregunta.


Y así fue, al momento de preguntar sobre lo pasado en cada caso fue correcta la respuesta, y sobre las venideras recibí cada una de las aseveraciones, ya fueran positivas o negativas y las deje colgadas en mi mente, expectantes al momento en que pudieran develarse.
Luego de transcurrir horas en ésta actividad profana, pasamos a los tragos, coloque una botella de el más fino escocés que tenía guardada celosamente sobre la mesa, acompañada de dos vasos los cuales llenamos hasta la mitad y bebimos a fondo en un primer sorbo que consolidaría nuestra delicada amistad. Fueron pasando los minutos  y las horas, al igual que los tragos absorbidos por nuestras gargantas. Haciéndose ya tarde la noche,  me invitaste a visitarte en tu morada, pues ya había la suficiente confianza como para atreverte a decirlo, a lo cual yo asentí convencido de que proseguirían las enseñanzas sobre éstos novedosos secretos y las artes obscuras que yo no conocía hasta ese momento.


Te pusiste de pié, singular criatura malévola y sedienta de mi bondad y mi alma, cubierta de piel de cordero, aferraste tus puños sobre la mesa y me inquiriste “¿te espero?, tu amigo sabrá conducirte hasta tu destino, yo contemple fijamente aquella figura frente a mí, de cabello negro corto, barba y bigote, de tez obscura, robusto y de una mediana edad, quizá podría decir que sobre medio siglo, y le respondí, seguro allí estaré. Tú te alejaste tras aferrar mi mano con un fuerte apretón y dejarme uno de esos objetos extraños que traías contigo.
Culminé las actividades rutinarias y contestando a la invitación, cumplí a mi palabra y tras buscar a aquella persona de mi confianza que me había presentado con él, llegue a aquella madriguera escondida, rodeada de peligros inminentes, asesinos despiadados consumidos por las substancias más destructivas que una cuerpo pueda recibir custodiaban la zona, pero nada ni nadie me impidió hacer el recorrido, llegué hasta tu puerta, me recibieron una multitud de miradas de extrañeza y discordia pero no repare en seguir hacia mi destino, toqué fuerte a la puerta y allí saliste tú a recibirme, con un abrazo y doblegando a tus criaturas me invitaste a pasar. Ya al verme acompañado de tu presencia se apartaron un poco pero seguían fijamente mi recorrido.
Sobre unos antiguos sillones me invitaste a sentarme, lo cual acompañaste de un trago y un habano en señal de agradecimiento por mis atenciones previas. Tras unas palabras efímeras se consumieron las primeras horas, hasta pasar de nuevo al punto álgido de mi visita.


Me invitaste a seguirte por unas escaleras empinadas, dejé mi trago vacio sobre la mesa y avance, llegamos tras subir esos interminables y obscuros escalones a una especie de terraza, en cuyo fondo se disponían dos puertas. Abriste la de la derecha, entramos y pude observar atónito aquel arsenal de figuras, obras, objetos,  e indescriptibles artilugios dispersos por todo el ambiente. Unos cojines en el suelo, sobre una alfombra negra y muchas velas encendidas daban algo de luminosidad a dicha estancia.
Nos sentamos en el suelo, sobre los cojines y comenzaste a explicarme pausadamente en qué consistían todos estos objetos, y tras un cumulo de polvo tomaste una pila de manuscritos y libros antiguos y empezaste a leérmelos, los minutos se hicieron eternos, y nos sumergimos en aquella pila de conocimientos extraños al ser común que me entregaste si recelo.
Despuntando el alba sus primeros rayos llegaron hasta la puerta, el cansancio de la noche en vela se hizo presente, pero mi cerebro seguía absorto ante aquel despliegue de información.
Ya era inevitable que me viese involucrado hasta la última célula en seguir aprendiendo y en poner en práctica lo recientemente digerido.


Transcurrieron los meses, con encuentros constantes, pláticas prolongadas, cenas con manjares y abundante vino, rituales de carne y voracidad,  y nuestra amistad me sustrajo de la realidad, de mi mundo servil y constante y me convirtió en un amante del conocimiento perdido para los hombres de mi redor.
Ahora con tal poder podía dominar sobre mi semejantes, doblegar voluntades y servirme a mis placeres, pero todo tiene su costo nada se nos da por entero gratuitamente, llegó el momento en que me hiciste una propuesta tentadora que me hizo titubear sobre mis creencias encarnadas, sobre la moral aprendida y sobre los criterios de maldad aplicada en cada acto realizado.
En ese momento en que ya me sabías profeso y creyente, me pediste que entregara mi alma a cambio de recibir los dotes de lo incondicional, ser tu heredero al momento de tu retorno al submundo de donde cada cierto tiempo emergías buscando tu sucesor entre los hombres y mujeres pobladores de este universo quienes aun se pasean incrédulos de tu presencia y de tu poder de dominación.
Jugó mi mente la última carta, tragué fuerte y dije que sí, arriesgándome a perderlo todo para ganar algo que quizá podía destruirme en vez de hacerme poderoso e imperecedero.
Y así recibí las dotes que ungiste sobre mí, llevaba tu estandarte y defendía el clan obscuro rodeado de aquellas criaturas que una vez me asustaban, y que ahora eran mis guardianes.


Pero sucedió lo incalculable, me consumió mi propio fuego, destruyó mis tierras y mis pastizales, mi viñedo se agrió, los animales murieron y toda compañía se alejó de mí, salvo tu obscura presencia y tu corte que ahora eran dueños de todo mí ser. Apagado, cansado y luchando por mantener un cuerpo cada vez más desecho, caí en un profundo sueño, que me mostro tus dominios fuera de lo terrenal, te vi desde tu trono dominando aquel mar de almas perdidas, te vi sin tu traje de piel y huesos y la visión me despegó de aquel obscuro rincón el que me había recluido a vivir bajo tus designios.
Abrí los ojos, desperté sudando profusamente y agitado como tras una prolongada carrera, mire a mi redor y contemple lo que había dejado, el cumulo de momentos perdidos, de cuerpos desperdigados abatidos por mis ansias de dominio, todo lo que alguna vez tuvo valor ahora lo había arrojado al abismo y estaba perdido, pálido y solitario.
Pero desperté a la luz y a la verdad, me volví contra ti, deseche todo los aparejos que tuvieran algo de tu esencia o fuesen otorgados por ti, te desterré de mi presencia, clamé a los cuatro vientos mi renuncia irrevocable a todo lo que proviniera de ti, arroje los libros y manuscritos antiguos al fuego que permanecía siempre encendido frente a mi estancia y los vi ahogarse en un grito de dolor, milenios en tinta ahora derramados cual cenizas sobre las olas en llamas. No te atreviste a presentarte ante mi nuevamente, se que desde la lejanía habrás quizá dispuesto algún maleficio que se desatara en mi camino, pero la luz de mi rejuvenecido ser y el goce presente de la senda del bien harían fenecer cualquiera de tus blasfemias.
Volví a ser un hombre, un mortal, un humano intrascendente en el mundo poblado por millones de cuerpos semejantes en apariencia pero muy distintos en su proceder, pero libre de nuevo y no llevo ninguna caja obscura oculta en mi equipaje que tenga que guardar secretamente por ser imperdonable su contenido, el brillo en mis ojos es el reflejo del alma que ha vuelto liberada de aquel yugo decadente. Sé que seguirás en tu búsqueda, y que quizá desde la otra acera me veas pasar, pero ya no podrás doblegar mi espíritu renovado y mi fuerte convicción en la luz.


Ahora soy yo quien te contempla detenidamente y quien descubre tu presencia que se arrastra entre las sombras de la noche poseyendo a los desvalidos y proclives al fracaso con tu perturbada conciencia, haciéndoles cometer abominables actos y luego alejándote cual animal en caza con su presa dominada y  sangrante,  aun tibia entre las fauces. Sé que me respetas y sabes que puedo doblegarte, pues te conozco enteramente y sé por dónde te bifurcas en los caminos.


Ya nada puede alejarme de la inmensurable luz divina de Dios en mi corazón, y ahora es con él con quien comparto mis tardes intrascendentes para algunos pero regocijantes para mí. Es ahora mi compañero de viaje y el amigo con quien comparto mi mesa. Sé que observas desde la ventana callado y rabioso y aun piensas en cómo me tientas, pero ya ves que no lo has logrado pues te veo aun antes de que aparezcas, date por vencido con mi persona y apártate definitivamente tú diablo de mi camino.

(...continuara en Conversaciones con el Regente de los Cielos)

Vuelvo al futuro distante junto a ti…! By Jorge Sors. 27/10/10.

Vuelvo al futuro distante junto a ti…! By Jorge Sors. 27/10/10.


Daría un extracto de mi alma y un trozo de mi ser por vivir de nuevo ese momento que desconozco, ese del futuro incierto, de la memoria que aún no se ha escrito, la distancia, la marca, el destino y el universo, donde seré justo y consecuente, donde repararé las grietas al filo del corazón, donde vuelves de aquel destino en el que sigues ausente aun sin haberte marchado, nos aleja el espacio, y sigue presente aquel momento que compartiremos, fundidos en una oración desencarnada,  completa de espíritu y rojo atardecer.
El grito se pierde en la distancia y hace eco bajo las nubes pasajeras que portan mis sueños desnudos que dejaré en tu regazo, las lágrimas ahora secas llenaran ríos bajo mis pies, pero encontrarán su cauce a destino próspero y un mar seguro de un profundo sueño que hemos de cumplir, la alianza y el fragmento de nuestro juramento que guardaste en la gaveta de ese viejo armario que aun reposa en lejanos bosques indiferente a su destino y la muerte segura.
Se nos habrá pasado la vida, el tiempo ya no está de nuestro lado, pero volverán las miradas complacientes y la dulce caricia de tu aliento que susurra “sigo aquí justo a tu lado”, ya no te busco, sigue la mirada distante viendo pasar la vida desde la ventana de aquel viejo café donde nos conoceremos y espiare por primera vez tus pasos, los deseos serán activos y rebeldes.
No existirán ni reglas ni lineamientos, las tardes obligadas en familia,  ni dirás te amo sin ser profundo el cimiento que sustenta tan enorme declaración.
Caricias preconcebidas siguen en la heladera, irracionales tentaciones libres de celos y profanaciones en la porción justa servirán de fondo a nuestras tardes de aire fresco y recorridos por la playa, donde seremos amantes delicados arropados por ese inmenso cielo que cubre nuestras pieles y rebosa reluciendo polo a polo en cada estrella  que brilla en tus pupilas de mirada conocedora, de un pasado lleno de vivencias lejos de mi.
Ahora si brotarán los días reverdecidos con los brazos extendidos buscando amor, mi voz llenará de dulces melodías cada sollozo del ave al pie de la ventana, triste compone un poema de nostalgia y desamor por perderte al haber llegado a mí. Directo al encuentro llegaremos llenos de ilusión y nos romperá un abrazo fuerte que funda las vivencias que aun no hemos tenido.
Se hará tarde la noche, y nos dormiremos acurrucados como niños con frío, yo recordaré el austero pasado, en el que te sabía mía sin saber aun como lucias, ese pasado en el que entretejía con tus dedos unas suaves caricias sobre mi pecho, acalambrado por los fracasos, sintiéndote tras ese enorme muro que divide nuestras fronteras, mi mente se marchita y deja huellas como las marcas del destino sobre un  fruto maduro que perece al frío toque del tiempo.
Ha llegado el tiempo de la felicidad, y lo dejo grabado sobre piedra, lo pongo bajo la cama y lo lustro cuando siento que te pierdo. Tomarás mi camisa y te cubrirás con ella, esa que me comprarás para nuestro aniversario, la de rayas negras que nunca te he dicho que me gusta.
Y viviremos aletargados por nuestra presencia, dibujando juntos la sublime esencia de nuestros seres que se pliegan bajo los confines recónditos de nuestra habitación.  El sonido constante, el aroma de tu perfume reposa sobre mis sabanas, y lavaré tu rostro con agua bendita para sellar tu imagen divina. Te tomaré de cerca y serás clavo que de un toque de espino a mis somnolencias, te dejaré encumbrarte muy cerca de mi centro, donde yacen los claros de mi desgastada pradera, allí donde justo brilla el sol, tu sonreirás y permanecerás eterna.

lunes, 25 de octubre de 2010

DE Negro VoY…! By Jorge Sors. 24/10/10.

DE Negro VoY…! By Jorge Sors. 24/10/10.
Johnny Cash.


Visto de negro porque rindo tributo a las pupilas dilatadas que lo observan todo y esconden las más turbias visiones, por las sombras que dibuja la noche sobre las esquinas.  Para mimetizar con la tinta que enmarca el camuflaje que cubre mi piel, por la sangre que se seca sobre las heridas, porque no necesito más colores que adornen mi paleta para sentirme vivo y presente a cada paso dado, y sobre cada grano de polvo que he dejado como rocío de mi esencia en el recorrido como pasajero de ésta vida.

Por mi perro, por quienes han sido guardados eternamente y descansan en el sueño profundo de la muerte, porque la mezcla de toda la gama de colores que forman el ambiente que nos rodea y las cosas de uso diario al fundirse solo queda el negro, porque al cerrar los ojos y entregarse al sueño reparador y al descanso profundo lo único que vez es negro.
Para olvidar las guerras perdidas, porque las bolsas que cubren los cuerpos sobre la acera son negras, por la bandera pirata y sus conquistas sanguinarias, y las aves que rodean la carroña y acaban con lo que otros han dejado desperdigado pudriéndose al sol y contaminando los suelos, la cruz gamada y las apartadas orillas de playas lejanas de arenas negras.
Las cenizas de los miércoles antes de la cuaresma son negras, al igual que las esparcidas sobre la mar que difuminan los rastros de nuestros seres que han partido.
Por las moscas, porque no es cálido ni frio, sino único y no se difumina, por el centro del universo, por las galaxias lejanas, y por los agujeros negros.  Cuando te dan un golpe rotundo y certero en un ojo se te pone negro, y cuando te mandan a la lona nocaut también quedas en negro.
Por Johnny Cash y Raphael, los incendios de materiales tóxicos, el petróleo llamado oro negro, y los cabellos tersos y delicados que una vez se deslizaron suavemente sobre mi áspero rostro dándome un momento íntimamente placentero.
Por el misterio y lo oculto, porque en la ausencia de luz todo lo que se alcanza a ver es un profundo tono negro, por los rincones llenos de telarañas, por el carbón y la obsidiana,  la soledad que se siente en la lejanía de tus palabras.
Por ser elemental e inconfundible, y absorber toda la energía y guardarla para futuras recargas, por la lucha de castas, los niños que mueren de hambre y de sida en una deprimida áfrica, por los cuervos que se posan sobre tu ventana. El humor negro que es decadente e hiriente, y por mis hermanos no consanguíneos pero si del alma y corazón con quien comparto sobre éste suelo las verdades, dichas y tragedias.
Por las brujas, las batutas de los directores de orquesta, por los gatos y la buena suerte, por el bombín de Sabina y la pólvora que se oculta tras la bala que atraviesa rasante tú pecho.
Por las viudas, la heráldica, el teclado de mi PC, el cenicero más preciado, y la brea de los pantanos donde se han preservado criaturas antiguas.
Por los neumáticos y el mercado negro, las manecillas de un reloj antiguo, y la chaqueta de cuero que no me desampara, por cuando haz dejando de ser la oveja negra, las nubes de lluvia, por la elegancia y el estilo, los vestidos de noche y los aretes de la abuela.
Por ese espacio no televisado que queda ausente a nuestra visión, por las limusinas y la autoridad, por las togas y los birretes cuyo uso se limita a unas pocas hora, y el esmoquin de alquiler que se devuelve siempre más limpio de lo que estaba.
Por las artes marciales y su más alto nivel, y ser neutral y apartado. Por la caja negra de los aviones y Los Camisas Negras, los árbitros de fútbol, por el norte y el agua, los góticos y los trazos con rapidógrafo sobre planos de suave papel vegetal, por el ébano, el asfalto, el azabache, el betún, manganeso, oxido de hierro, y el fondo de las piezas de dominó. El hollín sobre los vidrios, y los tejados, las medias noches, por la tinta del calamar y resumiéndolo todo POR QUE ME GUSTA.

domingo, 24 de octubre de 2010

Morí…y he vuelto renacido. By Jorge Sors. 23/10/10.

Morí…y he vuelto renacido.  By Jorge Sors. 23/10/10.


He dejado en mi sepulcro las pesadas cadenas que arrastraba y los maderos que sustentaban mi cruz. Mis ropas viejas, mis devociones, mis creencias erradas, mis viajes vencidos, las experiencias robadas, y lo sonidos que aturden.
Los zapatos nuevos que nunca use, el cheque millonario que no deposité, el reloj de oro y las monedas legadas por mis antepasados.
Los anteojos de sol con aumento que ya no me sirven, se han gastado y ahora mi vista ya no se torna borrosa, observo y distingo con claridad el horizonte, los rostros que recorren la plaza y los autos que transitan, puedo ver finalmente sin entrecerrar los ojos para distinguir los contornos y apreciar la silueta.
Las medias rotas, esas que nunca boté, y el abrigo de piel grueso y caluroso que no me confortó tiernamente de aquel frio invierno que jamás llegó.
La tristeza prolongada y el derrotismo constante, el almuerzo del martes y el café mañanero del domingo. Los filetes jugosos y las brazas que doran la piel del venidero bocado que reposará sobre los platos rotos, el vino merlot que se deposita en la copa solitaria que aquella tormenta dejó, la que única se muestra asustada en la alacena rodeada de engalanadas piezas y reluciente porcelana que tampoco se uso.
La pluma costosa cuya tinta se secó, obstruyendo el fluir de aquellas ideas que antes represaba en un obscuro rincón dentro de mi alma, muy oculto se acobijaba el pensamiento y acaparaba presagios y prodigaba soberbia y amargura.
Irreverente ante todo, contestando al paso de los pensamientos ajenos, dispuesto a todo, ilimitadas propuestas de maldad archivadas en mi acordeón de proyectos realizados y de cuentas bancarias numerosas y de billetes jugosas.
La moral que dejé en el fondo del ropero también la deje entre los pliegues del terciopelo blanco que decora mi ataúd.
El candado que custodia mis más profundos secretos sigue cerrado, solo puedes husmear por la abertura de la cerradura, pero veras solo lo que imaginen tus pupilas porque nada he dispuesto a tu inesperada visita. La llave la deje en el bolsillo de ese traje negro con el que vistieron mi cuerpo y no podrás exhumar mis restos para tenerla, porque he encargado a un custodio que se aposte junto a mi tumba impidiendo que se perturben mis restos mortales, los despojos de mi vida pasada que se funden bajo la tierra que me cubre.
Las armas que usaba para defender mi integridad ahora han sido fundidas y un crucifijo unido a un rosario he mandado a moldear, lo llevo tatuado en mi pecho en un lugar bajo la piel donde no habrá ladrón que pueda robarlo, ni extrañas criaturas sentirse turbadas por su reflejo, pues se haya oculto, aunque si sabes observar con los ojos del alma se dispondrá frente a ti, y será hermosa la visión que este herrero a plasmado muy cerca de mi corazón.
También en la solapa de mi traje he dejado oculto el odio y la intolerancia para culturas foráneas, pieles tostadas y cabellos enroscados que cuelgan a la par de las orejas y se confunden con las barbas profusas y negras, a los sombreros pequeños y negros, y a otras extrañas manifestaciones folklóricas propias de la humanidad. En verdad me vi cegado por ésta tendencia, aunque era grande el líder y su mito vivirá eternamente, fue profunda la herida que dejó a la historia mundial, te llevo ahora en tinta pero nada de ti brotara sobre esta nueva piel.
Si dejé antes de irme para los que no pensaban que volvería, un baúl lleno de joyas que espero sepan distribuir, son disculpas no entregadas, esperanzas extraídas desde las mas asficciantes profundidades, trozos de paz brillantes como el oro que debes mandar a engastar y llevarlas cerca de tu cuerpo, y sobre todo un profundo afecto que mineros dedicado supieron recolectar para mí.
No he legado más nada, porque he vuelto renovado, a forjar con aleaciones mas solidas la espada que he de blandir ante los escollos de la vida, ahora la justa se ofrece por la verdad, por esa que se entrego Cristo, y por la búsqueda de la paz, esa de la que nos habla el Dalai lama desde su montaña en lo alto de las nubes.
Sigo ahora renacido, caminando lentamente por la suave arena, siento el mar que acaricia mis pasos, el aire de tierras lejanas me inspira a recorrerlas y disperso semillas entintadas con el carbón donde he quemado mis experiencias amargas, y las cartas de mis vidas pasadas, y dejo también piezas sobre la playa, con los más puros y transparentes cristales que saco desde el fondo de mi corazón.

AHORA Y SIEMPRE…! By Jorge Sors. 21/10/10.

AHORA Y SIEMPRE…! By Jorge Sors. 21/10/10.


¿Por qué no me esperaste?, tenías que dejarme así de improvisto, creyendo yo tenerte siempre y seguro de que estarías para mí eternamente; me dedique a mis juegos y mi inocencia.
Aun mis cabellos eran brillantes y llenos de vida, mis ojos de ilusión rebosaban, te veía tan puro y lleno de enseñanzas, un libro de aventuras e historias que podía compartir y por tus palabras vivir, enalteciendo la imaginación con figuras deletreadas y colores plasmados sobre la pared.
Legaste paz a mi pequeño ser, supe de tus caricias y los paseos por las tardes que compartías junto a mí.
Desde mi temprana percepción, te sabía frágil a tus años, pero pensé esperarías a compartir conmigo tus vivencias y me transmitirías esas grandes enseñanzas de un largo recorrido por el sendero de la vida, de un poeta enceguecido por sus pesares y obligaciones, que cargaba con una gran familia y un sinfín de papeles y notas respaldados por ese viejo diccionario que consultabas engrandeciendo tu lenguaje.
Hombre de rituales y costumbres, de inmaculada presencia e imagen severa. Me sonreíste con tus ojos llenos de satisfacción por ver el legado de tus descendientes entre tus brazos, tan dócil y buscando afecto fraternal. Recuerdo ya tus días de decadencia y soledad interior, porque aun llena de ideas tu mente no podías expresarlas, cansado del cúmulo de horas recorridas y de una vida transitada te doblegaste a los trastornos de la vejez. Los paseos por el parque son imborrables, yo jugaba sobre el verde pasto y tú me observabas desde tu banca deteniendo tus letargos y apreciando mi figura dando tumbos como todo niño alocado que busca la atención del público presente.
Tomabas tus viejos trastes que conformaban el altar con el que se realizaba ese rito sagrado del afeitado, me encantaba observarte,  como con tal dedicación y esmero transcurrías los minutos hasta quedar inmaculado y presentable para tus familiares y amigos.
No quiero recordar los peores momentos, esos en los que ya no estabas presente y menos aun aquel en el que te fuiste a encontrar nuevos y mejores caminos, en la cima del cielo de tus memorias, donde el rocío acaricia tus poesías y el viento suave deja volar aun más tus fértiles versos a medio terminar.
Pero hoy sé más que nunca que sigues presente, siempre puedo sentir tu presencia a mi lado, y aunque no puedo tocarte, en tu universo susurras a mi oído palabras generosas que forman la prosa que declamo desde mi alma para hacerla grande,  llevando tu rastro mas allá de toda frontera, te quiero con cada fibra de mi ser y confío que mis plegarias te alcancen para sostener la gloria de compartir en ese mundo incorpóreo donde el ser supremo te ha dado cobijo.
NotA: dedicado a Luis Humberto Avendaño Castro. Q.e.p.D. (MI AbuElo MateRno)

sábado, 23 de octubre de 2010

La Melodía de MI proSA…!ACIDO..! By Jorge Sors. 23/10/10.

La Melodía de MI proSA…!ACIDO..! By Jorge Sors. 23/10/10.

Que esto no se confunda con banales intensiones,  ni con meras carencias y decepciones, no se busca el cariño austero, ni las palabras sobradas. No se trata de constatar ideas comunes,  ni de si tienes mi aprobación, de hacerte llorar con ideas trilladas, ni prosa labrada por los años de experiencia junto a la puerta del infierno, observando de reojo a quienes deambulan en un confuso transitar.
Esto es Rock&Roll esculpido y tallado a pulso con las manos desnudas sobre un claro lienzo apenas virgen unos instantes atrás. Donde brotan como lava ardiente las ideas, como espasmos dolorosos y ejercen una contorsión soberbia sobre mi espalda.
No me des lo que te sobra, dame lo que te falta, elige esa prenda que tanto acaparas con recelo y arrójala al fuego, y así sentirás como nada terrenal te ata a este mundo falso y descontrolado.
Solo sintiéndote libre y dándote por entero a la búsqueda perpetua de la paz interior, sin límites ni ataduras, ni prejuicios que contaminen tu percepción, entonces podrás entender lo que escribo, sabrás que no es otra estúpida frase de amor no correspondido, una añoranza de historias inconclusas, una lágrima que aflora sin ser contactada, o un cuento de niños que leas por las noches antes de dormir, aquí está solo la cruda realidad que dejo frente a ti, desgarrada y sangrante, le dejo clavos y vidrios rotos para que hieran tu ojos y sientas que estás vivo.
Si quieres puedes apedrearme o hacer con mi pellejo una exhibición pública, allí no estaré presente, solo veras mi fantasma que he dejado vagando por tu mente.
Aprendo de los golpes, pongo solo la otra mejilla cuando siento que te hago más daño, espero la experiencia de leerme también te deje ese sabor amargo y áspero que dan los tragos secos que se decantan sin reparo por una garganta sedienta en busca de un resquicio de calma.
Y así te dejo libre,  no te pido que abras el pensamiento, eso está en ti, si quieres analizar a fondo buscando errores en los rincones y lo que he dejado oculto en esos lugares  sombríos que no están al alcance de una mirada rasante, pues sigue adelante y despedaza mi obra y trágala lentamente, pásala con un trago de ajenjo y siente fluir el fuego de mis palabras en tus entrañas. No escupas, porque te volverá a salpicar la cara, trágalo todo y muere a mis pies o patéame lejos y no te acerques más a mí.
No mendigo aplausos, ni requiero angustiado tu sonrisa, solo pido un gesto amable que acompañe mis notas tras tu paso fugaz sobre sus líneas.
(Dedicado a quien critica sin tener las razones que lo abalen o los fundamentos que me dobleguen….)

jueves, 21 de octubre de 2010

Insomnio en AgoNía…! By Jorge Sors. 21/10/10.

Insomnio en AgoNía…! By Jorge Sors. 21/10/10.

Me dispuse a soñarte y me embargó la pena, la ausencia de tu ser posado silente a mi lado, acurrucada entre mis sabanas y con tus pies rozando los míos, tu rostro sonriente en un plácido descanso, tu suaves mejillas piel de durazno que indudablemente me evocan caricias tiernas y distantes, tus ojos cerrados prometiendo un hasta luego que se desharía la mañana siguiente.
Esas noches de desvelo y angustia, donde me atrapa la ansiedad y divaga la mente entre situaciones que requieren una inmediata atención y problemas que se sobrecargan con la luz de la luna lejana, un corazón inquieto retoma la marcha y la respiración se desboca pues intento calmarme sin obtener una respuesta que me devuelva la calma, se que nada puedo hacer en ese preciso momento para remediarlo, pero no encuentro la cura para los ojos llorosos y la mente reciclando memorias y reproduciendo diapositivas de fracciones que quedaron latentes.
Trato de tocarte pero no estás presente, solo encuentro tu almohada, esa que dejaste aun tibia tras tu partida, y aunque solo sea casi imperceptible aun guarda tu esencia, tu calor y tu dormitar silente de sombras abstractas que dibujan los tenues rayos de luz que se filtran por las persianas.
Me reprocho por lo inconcluso, por lo que dejamos sobre la mesa y lo que esparcimos sobre tierra fértil, que luego el verano quemó en su ardiente sequía de roses y besos sinceros. Miro el reloj, las 3:10 anuncian las manecillas, y  me alejan aún un tropel de segundos de cesar  ésta pesadilla, que me mantiene despierto y sentado contra el respaldo de la que fuese la más pura morada de los amantes en total entrega.
Respiro profundo creo ver sombras agazaparse por  las esquinas, fantasmas de tiempos perfectos que no supimos valorar, me atormentan ahora reflejando una terrible soledad.
Donde y con quien estarás, seguro a resguardo te han puesto en tu nuevo lecho, puede que sólo sea una idea amarga, saberte entregada en otros brazos, pero puede secarse la fuente esperando que caiga el rocío de una nube gris, que sobre mi advierta tu regreso. Iluso sostengo pétreo el manojo de frases que llenaban nuestro alfabeto. Mis labios permanecen agrietados como la tierra árida, mi cuerpo se seca lentamente, ya no hay un alma que me contagie de afecto y vuelva a la vida un corazón muerto.
Se han ido los amigos, y los domingos compartidos. Los agregados a tu lado de la barrera se han pasado, ahora esquivan la mirada y me tratan de indeseable, me acusan de culpable y han dispuesto la sentencia de por vida o varias cadenas perpetuas, que purgue solo tu pena, cuando la mía ya no ha dejado restos que corroer dentro de la celda del abandono y el dolor.
Melodías que traen pesadas letras desorientan mis sentidos, afloran los egos vencidos, los barrotes ya oxidados que dispusimos al final de nuestras discordias han contaminado mis tardes, y dejan fragmentos desgastados sobre mi regazo, que acumulo en un frasco cual reliquias de un prospero artista del canto y la guitarra.
Poco a poco, retorna el sueño y me vence el cansancio, son ya las 5:20, y ahora si me entrego abatido, bloqueando los sentidos y arrancando los cables de la conciencia, sigue corriendo el reloj, pero ya no detonará el cinturón de explosivos que envuelve al corazón. No quiero despertar, me espera otro día sin ti.  

El niño se ha ido…! By Jorge Sors. 21/10/10

El niño se ha ido…! By Jorge Sors. 21/10/10


Reía y abrazaba el simple placer de disfrutar y crear un momento mágico con solo mezclar los ingredientes básicos, la imaginación y la creatividad afloraban libre y desaforadamente, nada te contraía ni te apartaba de tus sueños, los parámetros eran muy sencillos y las bases aun no consolidadas pero justas como para no caerse, y si caías no pasas del suelo, no es como esas caídas magistrales que te llevan hasta un coma profundo, donde quedas inerte y ausente quizá por un tiempo indeterminado, hasta que logras recobrar el sentido y la calma, se aclara el horizonte y puedes lentamente arrastrarte hacia la salida, y todas estas atrocidades generadas quizá por una simple decepción, o por haberte propuesto una meta inalcanzable que se convirtió en un capricho avasallante.
Transcurría la vida sostenida por los pilares generadores, esos que vigilaban y aprobaban que tanto avanzabas, esos que preocupados se desvelaban y sanaban con una caricia. Un papel arrugado, una caja de cartón vacía, cualquier invento que fusionara nuestra mente sin la mayor tecnología era capaz de proveer largas horas de entretenimiento y diversión. Claro que si llegaba el artilugio exacto, ese que aun siendo tan pequeño pero que ya eras capaz de fijar como objetivo en tu mente, explotaba la alegría de haberlo obtenido y se disfrutaba al máximo el logro. No como ahora que te has convertido en ese ser inconforme y descontento, que se plantea cualquier objetivo y cuando lo sostiene firmemente entre sus manos se vuelve agua y se diluye entre sus dedos, pues el deseo ha muerto cuando te haces de él, cuando ya no lo ansias sino que lo estrechas junto a ti, ya ha muerto la ilusión y solo se suma al lote de equipajes perdidos y piezas inservibles que guardas en el trastero buscando le redención de aquella añoranza y un brote renaciente que caiga en no más de un deseo fugaz.
El banco no tenia fondos, solo la lata con dientes y un agujero uniforme que servía de depósito. Ese pequeño instrumento de ahorro significaba quizá una gran enseñanza y divisaba un futuro promisorio, pero ya no está, ahora entre intereses, tasas de ahorro, pagares y acreedores, solo es infame y repulsivo pensar en esos pocos centavos que con tanto esmero guardábamos posesivamente en aquel figurín de metal abombado, y que hoy los ves pasar al caminar tirados sobre el suelo, yaciendo inertes esperando ser salvados de la apatía y la soledad.
Apreciábamos la llegada de un ser querido y cabía la duda de si traía algo para ti, algún simple detalle que haría recordarlo siempre. Escuchábamos sus historias y encausábamos los detalles en nuestra memoria. Dibujábamos paisajes y retratos familiares, aunque no fuesen Picasso ni Rembrandt pero valían un a fortuna en las manos adecuadas.
Era simple la convivencia, los problemas de trato y e insolvencia los resolvíamos a trompadas o abrazos, dejando de lado rencores con una facilidad inequívoca. No cargábamos con prejuicios, nuestras apreciaciones eran directas y sin aditamentos, decíamos lo que pensábamos, ya hoy pensamos lo que decimos, actuamos clandestinamente y con sigilo, buscamos venganza, guardamos rencores y hacemos juicios de valor aun sin conocer de alegatos, ni presentar la defensa.
En fin  simple pero conciso, que dulce y despreocupada transcurría la vida, cuando las responsabilidades recaían sobre los hombros de otros. Y qué triste es cuando se pierde la inocencia, se aprende de odios y carencias, de ademanes vulgares y respuestas procaces.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Enigma y decepción..! By Jorge Sors 19/10/10.

Enigma y decepción..! By Jorge Sors 19/10/10.


Permanente insatisfacción y descontento, es un panorama antagónico, creyendo en la sonrisa resulta ser una engaño que oculta quizá un temor, una ruptura, un desafío inconcluso, adversas la razón y lo que es aparente resulta inverosímil. Cuando parece que marchara todo bien siempre algo se bifurca, algún obstáculo se interpone y comienza el descontrol y el hastío, desmontas el disfraz y te muestras fría y delicada.
Dices estar bien, pero en el fondo es completamente falso. Los excesos y el descontrol desembocan en la fatiga constante y el desinterés que intentas reclinar sobre mí. No se aceptan las críticas, no se aceptan las restricciones ni los deberes formales que son evidentes y van más allá de lo prudente, puedes transitar arrastrando la basura apilada y aun así sigues siendo indiferente. Se acumula el desgaste y la piel muerta sobre los cuerpos inertes de muebles encontrados, gastados por el tiempo, tristes por la ausencia del calor humano, pues se disponen solitarios en esa apartada instancia pocas veces habitada.
Reclamas atenciones y pides se atiendan todos  tus caprichos, pero a que costo te impulsas exigiendo, cuando nada aportas al proceso y al reciclado diario. Crees cubrir las carencias con palabras de estimulo sentimental que solo llegan a tener valor cuando son usadas ocasionalmente, dándoles un brillo especial que sucumbe las miradas y apacigua los latidos, pero repetidas frívolamente cual saludo matutino resultan insípidas y pestilentes.
A veces ya cansado busco un escape, apartarme lo más posible, interiorizarme y abstraerme, sentirme libre de tu monotonía, darle descanso a tu presente de la mía, dejarte proceder y ensayar formulas nuevas donde no participen mis manos, aun sabiendo que es incorrecta la mezcla dejo que se desborde y te queme. Sé que tienes capacidades que simplemente no quieres utilizar, prefieres dejarlas dormidas en un sueño eterno, al final entre menos esfuerzo requiera realizar las rutinas, más disfrutas de tu sedentarismo e inactividad.
Lo que más me sorprende es la capacidad de generar confusión, de distraerme hacia caminos sin salida, a posos profundos y  vacíos que me apartan insatisfactoriamente de mis labores, esas que si me llenan y me nutren. Siempre resultas insatisfecha ante el deseo que debe ser enaltecido al instante, según llega a tu mente la ocurrencia, o simplemente sueltas una bomba ferozmente, matando civiles y dejando recuerdos desmembrados.
Ya no me resulta igual que antes  la imagen que se refleja frente a mí, esa que comparte unas horas y otras está ausente. A tu lado resulto un estorbo, pero al estar ausente si precisas mi regreso, si anuncio con antelación que por un rato me ausentare se enciende la mecha de la inseguridad, de la falta de confianza y de la poca credibilidad, tanto propia como ajena, y si permanezco constante ya suele ser nocivo el rose constante, las miradas que se encuentran y cualquier soplido derrumba la pequeña barrera de estuco y alambre que mantiene ajenas nuestras diferencias. 
Es un enigma el pensamiento, son una interrogante las palabras, ¿Cómo interpretarlas?, será que dices lo que quieres, o quieres decir lo contrario a lo que dices, ya no lo sé, prefiero asentir con la mirada y esperar paciente el resultado, ¿será confiable o infalible mi percepción?, ¿apostare a conseguir el resultado esperado?,  o  errare esta vez y recibiré tu castigo inclemente que cierne temporalmente esos terribles nubarrones tormentosos que despliegan la tempestad.
¿Por qué si estas amargada y te tornas disidente, miembro activo en resistencia, guerrilla en contra del sistema, oponente digna  ante la justa que se disputa sigues aquí, reparando en cada grieta que dejo expuesta y donde pueden verse las más profundas fallas?, no me sigas enloqueciendo, enséñame a leerte, quiero aprender el significado de tus ademanes, poseer el contenido oculto de tus ideas, y poder hacerte feliz, dejándome compartir tus impulsos pero sin imponer preceptos dictatoriales.
Seamos amantes y compañeros, y no gladiadores que se matan por nada sobre la arena, más que por conservar la vida misma, y salir airoso de una lucha,  sabiéndose perdedores de la larga batalla por alejarlos de la muerte, que inevitablemente les alcanzara.
Puedo conquistar tus tierras baldías, esos espacios donde divaga tu mente, proclamarme rey y hacerte sirviente de mis designios, pero prefiero mantenerme seguro en mi territorio, y con el mando férreo sobre mis tropas y mi gente, los cuales se que no me traicionaran. Pero te invito a firmar un amnistío y llevar lo que nos queda de vida en paz. Si hemos de seguir compartiendo fronteras y aguas territoriales, pues dejemos solo unos pocos soldados dispersos y no creemos provocaciones que alteren la sutil diplomacia.


martes, 19 de octubre de 2010

Y AHORA QUÉ….? By Jorge Sors. (Quizás en otras vidas…!) 18/10/10

Y AHORA QUÉ….? By Jorge Sors. (Quizás en otras vidas…!) 18/10/10


Años ausentes, dispersos, tus deseos y mis proyectos, mi lado de la cama extremo, arduo y doblegado, el tuyo ardiendo, infame y latente. Transcurrieron las mentiras, el amor en el trastero, archivado bajo llave, oculto de nuevas oportunidades. Monotonías transcurridas, tasas, platos y vasijas sucias agolpadas en la cocina, el café de la amargura y el saludo a la mañana sin sentirlo.
La mueca del hasta pronto y el no sé a que hora vuelvo, la llamada perdida, la propuesta vencida, sin coartada bajo la manga, ya no hay trucos, ya no hay miedo, el fervor ha muerto y se esconden los abrazos en el ropero. Zapatos vacios de caminar a tu lado, fusibles quemados y ceniceros repletos, borracho escapando a la verdad.
Sigo renuente a enfrentarte, se arruma otro día más y  lo asumimos como parte del estribillo, el coro ya nos lo sabemos. Botellas desfilan con tu nombre al basurero, el hambre ya no es una necesidad, se come lo que encuentras y se desperdician los placeres.
Siguen turbias las visiones, se apartan los latidos, no sabemos si vamos o llegamos. Arruinada la ilusión, los muebles llenos de telarañas acuden a tu esquivo paso. Sobre el suelo quedan las migajas, las flores ya marchitas han podrido el agua en el florero. El equipaje casi listo para un viaje sin boleto, ya no importa cuál será el panorama, si hace frio o escurre el sudor sobre las mejillas.
Lagrimas imprudentes aun no aclaran si son puras las intenciones  o una  treta plausible de actuaciones carentes de público.
La alambrada y el muro lo custodian el abandono y el suspiro de cada una a su lado, tú en tu sitio y yo en el mío, y más te vale sigas lejos del mío. Pecado de ansiedad, añoranzas afloran nuestros miedos, y nos envenenamos con foráneos compañeros que al final siguen dejándonos solos.
Extrañándote a mi lado, compartiendo un suelo frio y que conoce de guerras perdidas y batallas encarnecidas, de gritos de dolor, llanto y melancolía, de verdades y mentiras, de gemidos y valores.
Ya no nos queda nada, nos dejamos solos, ¿cual recuerdo es el correcto?, ¿cómo sabes lo que digo? si el orgullo y el rencor te han vuelto sorda.  Somos buenos repartiendo culpas, pretextos y manos llenas de carencias, solo nos consuela el saber que repatriamos los engaños y deportamos los presentes en la lucha de poderes.
Pisando los vidrios de la escena pasajera, los secretos personales, y los desvelos enjugados con papeles arrugados, no llegaron nuestras cartas, nos creímos muertos aun sin haber comenzado la guerra.
Ya no existe el árbol que comparte nuestros nombres, y su leña hecha ceniza ya no puede secar lo que humedece tu rostro y ahogar el frio que cala como espina en nuestras lenguas.
Mi voz ya no reclama, entregado me dejo caer, recuerdo las sonrisas, irónicos momentos que ahora solo aburren y recuerdan que la vida ya no regresa.
Ya no aprecio el firmamento estrellado, ahora sigue mi nombre libre y orgulloso, pero ahogado en llanto, ¿cuándo volverá el corazón a su postura correcta?, y desdoblara sus retorcidas heridas. Se acumulan los clavos que he aferrado sobre el cerebro,  conscientemente  buscaba sanar absorto el  fracaso y  las heridas. Ya nunca volveremos al muelle donde atracamos nuestras ideas compartidas y las noches de vodka.
Ahora en que piensa el amor, ya no se nombra, ya no tiene arte, donde han quedado las piezas que deje para ir marcando el camino, ahora no las encuentro y no sé como volver a ti.
Quien diría que lo que un día parecía  puro y sagrado ahora se haya disperso, ahora ha dejado la cofradía y no es más que un cumulo de apatías. Lo que iba de la mano ahora transita lejano apartado por ríos de calles, despertares, desconocimientos y hastío. Convulsiona el instinto, se ha muerto la pasión, y yace constante generando el tropiezo y agudizando la agonía. Ésta casa tan grande se estrecha sobre nosotros y ahora me estorban tu presencia y la mía. 
Colecciono mis besos no entregados sobre la repisa donde aparcaba mis discos favoritos, las cortinas cerradas siguen mostrándome cuanto te extraño, y la nada se dispone tras de mí, sintiéndola ahí conmigo, ausente de ti. Ya no sé si te fuiste, el recuerdo sigue aquí, me persigue y me agobia, confundo mis ropas en una búsqueda frenética por hallar las tuyas donde han solido estar.
Injusto el tiempo transcurre haciéndome llegar tarde a la dicha y la fortuna, desesperado y con miedo ahora ya no reconozco el transitar de las horas ni sé donde deje lo que soñé.
Solo me queda inventarme un mundo que ya no me haga participe, jubilado a tus deberes y libre de mi mismo, nunca he existido.