sábado, 5 de julio de 2014


"En mi juventud me contaron que había una ciudad santa donde todos sus habitantes vivían de acuerdo con las escrituras. Y yo pensé: buscare esa ciudad y la santidad que en ella hay. Como era distante tomé provisiones para mi largo viaje. Cuarenta días después, la vi. Y en el día cuadragésimo primero, hice mi entrada en la ciudad.
Pero 'oh, sorpresa', todos los habitantes no tenían sino un solo ojo y una mano. Pensé entonces en mis adentros '¿será que para vivir en esta ciudad la norma es no tener sino una mano y un ojo'?. Y vi, a mi turno, que a ellos les asombraba verme con dos manos y dos ojos. Y en tanto ellos conversaban, les pregunte: '¿es esta de verdad la ciudad santa, donde todo mundo vive según las escrituras'?. Y ellos me contestaron 'si esta es'.
Y yo torne a preguntarles '¿y qué os ocurrió entonces, y donde están vuestros ojos derechos y manos derechas'.?
Y se quedaron perplejos ante mi ignorancia. Y dijeron ' ven, y ves'.
Y me condujeron al templo que se erguía en el centro de la ciudad. Y en el templo vi cerros de manos y ojos, todos arrancados ante lo cual exclamé 'Ay'.¿Que conquistador cometió tanta crueldad con vosotros'?.
Y entre ellos oí un murmullo. Y uno de los mas viejos avanzó hacia mi y me dijo 'Nosotros mismo hicimos esto. Dios nos convirtió en conquistadores del mal que había en nosotros'.
Y me condujo al altar principal, seguido por todo el pueblo. Y allí, me señalo una inscripción grabada que decía: 'Si tu ojo derecho te escandaliza, arrancarlo, y échalo lejos; porque es mejor para ti que perezca uno de tus miembros a que todo un cuerpo se arrojado al infierno. Y si tu mano derecha te escandaliza, córtala y échala lejos, porque es mejor para ti que uno de tus miembros perezca a que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno'.
Comprendí entonces. Y volviéndome hacia todo el pueblo grité: ¿ Acaso ningún hombre o ninguna mujer entre vosotros tiene dos ojos y dos manos?.
Y ellos me respondieron al unísono, diciéndome: 'No, ninguno. Ninguno tiene completo su cuerpo, a no ser los que son demasiado jóvenes par leer las escrituras y entender su mandato'.
Y cuando salimos del templo, abandoné de inmediato aquella ciudad santa, porque yo ya no era demasiado joven, y podía leer las escrituras". CITA: EL LOCO - JALIL GIBRÁN.
SAQUEN SUS PROPIAS CONCLUSIONES, PERO YO HACE RATO QUE ME FUI CORRIENDO Y SIN MIRAR ATRÁS, Y A LO LEJOS ME GRITABAN LOCO...¿QUIEN ES ESTÁ REALMENTE LOCO?.

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