miércoles, 26 de enero de 2011

Expuesto....! by Jorge Sors. 26.01.11

Expuesto....! by Jorge Sors. 26.01.11 

Seguro se creen los misterios y los escollos se agazapan sobre obscuras entramadas y dejan a la vista sólo un par de ojos luminiscentes y atemorizantes, son perecederos los secretos,  pues tras el fino velo que les cubre están expuestos, con solo dejar la ventana trasera abierta puede colarse una imprudente brisa y dejar desnuda la celosa prenda, se caen las murallas de barro y saliva que escondían textos en lenguas extrañas sólo entendibles a nuestros adiestrados ojos que fueron quienes las forjaron, cuando cae el telón se deja todo al descubierto pero es insolente que sea de un tirón y por ultranza que sea desprendido solo para hurgar bajo la mesa y encontrar migajas de acertijos y bajos placeres. Cuando muere la confianza y cae bruscamente la falsa seguridad, cuando queda expuesta al sol el alma negra que apartamos bajo el pecho y tus ojos brillan y se queman tras ser tocados ásperamente por la aurora matutina caen desencarnadas las lagrimas de sangre que enjugaran esos pecados que llevábamos clavados en la planta de los pies y que hieren como agujas filosas. En mi baúl deje a resguardo mi integridad y mi atuendo de normalidad, pero siempre fisgonea algún animal al asecho buscando montarme un completo asedio y derrocar mis barreras, se filtra por las hendijas de mis descuidos y así ha llegado a destruir lo que celosamente he ocultado.
Las más valiosas joyas nunca quedan expuestas o se dejan a la vista, siempre bajo llave han de estar para librarlas de cualquier mal, pero esas joyas todas las que nos pertenecen están ocultas bajo la carne, solo nuestras manos temblorosas y pesadas de tanto labrar pueden llegar a ellas y contemplarlas a solas, pero siempre abra alguien tratando de arrebatártelas de dejarte al descubierto,  de esparcir tus viseras por el suelo y hacer rodar tu cabeza, goza y se regocija el maldito entrometido mordaz y asqueroso, repulsivo ser que nada alberga dentro de sí, ya que nada posee ni su propia vida tiene sentido alguno, siempre  anhelando tomar los baluartes de otros ya que su humanidad es triste y decadente, su alma no pesa un gramo y su corazón es pútrido, en sus ojos se demarca el deseo de destruir a quienes le son superiores y tomar sus pertenencias esas que guarda en el sagrario de su corazón, arrebatarle los momentos de interioridad y encuentro personal, sacar a relucir sus macabros dientes y enconarlos en su piel y desangrarle como a un cordero en sacrificio que trate de expiar sus penas y hacer con sus pieles un atuendo más común al ojo transeúnte y pululante, al transitar de los vientos y al escrutinio propio.  

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